El Toro de Falaris fue uno de los elementos de tortura más crueles de los que se conoce en la Historia.
Esta construcción se le atribuye a Falaris, gobernador de Acragas, Sicilia, el cual había llegado al poder en el siglo VI a.C.
En un principio embelleció el lugar y lo amplió, pero con el tiempo fue destacando por su tiranía y ganando fama por los horrores que se hablaba de él.
Obviamente muchas de estas historias fueron alentadas por los enemigos de este, como la práctica de canibalismo, o que sus sicarios arrancaban los lactantes de los pechos de las madres.
Aún así una cosa era cierta, inventó una de las construcciones de tortura más famosas de la Historia, el Toro de Falaris, el cual procede del nombre de este.
Este instrumento tenía forma de Toro con tamaño real y natural, era hueco en su interior y estaba hecho en bronce. En el interior hueco de la construcción se metía a la víctima y luego se encendía fuego debajo del vientre del Toro, produciendo que el interior de este comenzara a calentarse, asando de esta manera a la persona dentro del artefacto. Obviamente la víctima no podía salir de su interior, ya que el Toro se cerraba con una compuerta y a veces incluso se ataba a la víctima en su interior.
La muerte era lenta y dolorosa. Se decía que los gritos de la víctima desde el interior, sonaban como un Toro.







