miércoles, 21 de octubre de 2026

H.H. Holmes: El Asesino en Serie de Chicago.

H.H. Holmes: El Asesino en Serie de Chicago.

Considerado el primer asesino en serie de los Estados Unidos, H. H. Holmes era un estafador y un seductor que reconoció haber matado a 27 personas en el conocido como el Hotel de los Horrores (aunque la policía contabilizó a más 200). Holmes, cuya muerte estuvo envuelta en leyenda, fue ejecutado en la horca el 7 de mayo de 1896.

Hombre de gran magnetismo y enorme poder de seducción, Herman Webster Mudgett, más conocido como H. H. Holmes, es considerado uno de los primeros asesinos en serie de Estados Unidos, y sus actuaciones tuvieron lugar justo en el mismo momento en que Jack el Destripador perpetraba sus horrendos crímenes en Reino Unido.

Nacido en 1860 en Gilmanton, New Hampshire, Holmes era un hombre alto y apuesto, que con el tiempo se transformó en un perverso criminal. Chicago se convirtió en su principal campo de actuación. En esta ciudad asesinó a cientos de inocentes en el conocido como Hotel de los Horrores, donde perpetró los actos más abyectos valiéndose de trampas, pasadizos secretos, cuartos insonorizados y habitaciones de castigo.

El hotel que era una trampa mortal .

Sus familiares definían a Herman como un chico problemático, solitario y que mostraba una excesiva crueldad con los animales y los niños pequeños. Su infancia estuvo marcada por los abusos que sufrió por parte de sus compañeros de clase. Una vez le obligaron a tocar un esqueleto humano que robaron de la sala de anatomía, aunque esa circunstancia, más que asustarle le provocó una fascinación absoluta por los cadáveres y todo lo que estuviera relacionado con la muerte, lo que le llevó a estudiar medicina.

De niño, sus compañeros le obligaron a tocar un esqueleto humano, algo que más que asustarle le provocó fascinación por los cadáveres.

Tras graduarse en en 1884, Holmes empezó a meterse en toda clase de negocios turbios: robaba cadáveres de la universidad para experimentar con ellos y para defraudar a las compañías de seguros tras haberles cambiado la identidad. Sus estafas eran de tal calibre que llegó vender una cura contra el alcoholismo o comercializar una máquina que convertía el agua en gas natural. Pero su éxito como estafador llegaría cuando tomara conciencia de su potencial como conquistador. Valiéndose de su físico, Holmes sedujo a mujeres ricas encantadas de poder "ayudarle".

El periodista John Bartlow Martin describe a Holmes como "un caballero de la moda, mentiroso, tortuoso y hábil manipulador de empresas increíblemente complejas". Su primera víctima fue Clara Lovering, una chica de familia rica que pagó sus estudios de medicina y con la que acabó casándose y teniendo un hijo.

Tras licenciarse en la Universidad de Michigan, Holmes abandonó a Clara e inició una relación con una joven y atractiva viuda propietaria de varios hoteles. Cuando la hubo arruinado, Holmes huyó a Nueva York donde trabajó como médico durante un año. En 1885, se trasladó a Chicago, donde su modus operandi no cambió. Siguiendo con su papel de seductor, logró que la joven y millonaria Myrta Belknap cayera en sus redes.

https://www.kickstarter.com/projects/hollycarden/h-h-holmes-murder-castle-jigsaw-puzzle-and-prints?lang=es
Un Laberinto de puertas que abrían y en su interior tapiadas y de escaleras que no llegaban a ninguna parte. Habitaciones convertidas en cámaras de gas, con marcas de uñas en las paredes y les moquetas.


En esa época adoptó por primera vez el nombre por el que sería trágicamente conocido, Henry Howard Holmes –un guiño al detective creado por sir Arthur Conan Doyle, Sherlock Holmes, que por aquella época se estaba haciendo muy famoso–. Tras casarse con Myrta falsificó unas escrituras de propiedad y estafó 5.000 dólares a su recién estrenada esposa. En 1887, Holmes obtuvo la titularidad de una farmacia en Englewood convirtiéndose en amante y hombre de confianza de su dueña, una viuda rica y confiada llamada Melisa Holden. Un día, él se quedó con todo su dinero y ella simplemente "desapareció".

El sueño de Holmes era construir un gran hotel y quería aprovechar la celebración de la Exposición Universal de Chicago en 1893 para invertir todo el dinero estafado en la compra de un solar junto a la farmacia de la difunta señora Holden. De este modo, la inauguración coincidiría con la visita de miles de turistas, sobre todo mujeres pudientes y solas. En 1890 se iniciaron las obras del establecimiento, un edifico con aspecto medieval y que muchos dijeron que parecía una "fortaleza tenebrosa".

Para la construcción, Holmes contrataba y despedía a empresas rápida y constantemente, y nunca llegó a pagarles. Este engaño sirvió para que Holmes fuese el único que conociera los verdaderos planos del futuro "hotel", que fue inaugurado el 1 de mayo de 1893.

El edificio tenía tres plantas, más de 60 habitaciones, un sótano y 51 puertas. La planta baja estaba ocupada por negocios que le daban una apariencia de normalidad. Sin embargo, el sótano y los pisos superiores ya eran otra cosa. Aparte de colocar cientos de trampas, escaleras ciegas que no llevaban a ningún sitio, dormitorios secretos, cuartos sin ventanas, puertas correderas, laberintos y pasillos ocultos, Holmes había hecho instalar decenas de mirillas en las paredes, desde donde podía observar a escondidas el sufrimiento de sus prisioneros. Para controlar todos sus movimientos, Holmes se valió de una instalación eléctrica ubicada bajo el parqué del suelo que detectaba todos y cada uno de los movimientos y sabía en todo momento donde se encontraban sus potenciales víctimas.

H.H. Holmes: El Asesino en Serie de Chicago.
Un lobo con piel de cordero: Holmes era lo suficientemente encantador y afable como para ganarse la confianza de quienes lo rodeaban. Sus contemporáneos lo describían como un joven apuesto de modales impecables. Sin embargo, tras esta fachada se escondía un monstruo. En este caso, Holmes también fue interpretado por un actor.

Foto: TIMOTHY A. CLARY/ AFP

Así, sin saberlo, la vida de los clientes del hotel estaba enteramente en manos de un sádico y perverso asesino. Holmes podía acabar con sus vidas cuando quisiera. Le resultaba muy fácil. Con sólo abrir las espitas del gas podía asfixiar a los ocupantes de varias habitaciones a la vez.

Otras estancias tenían sopletes ocultos en las paredes tras unas planchas de hierro. Un montacargas y dos toboganes servían para trasladar los cadáveres a una bodega donde eran disueltos en ácido sulfúrico, reducidos a polvo en un incinerador o sumergidos en cubas llenas de cal viva.

Holmes también torturaba a sus víctimas antes de acabar con su vida. A veces las colgaba de los brazos y las bajaba lentamente hasta un pozo lleno de ácido o las encadenaba a una prensa rotatoria que poco a poco trituraba sus huesos, incluso practicaba autopsias sobre cuerpos vivos. Una de sus famosas habitaciones era la llamada "el calabozo".

Tras la clausura de la Exposición Universal, los beneficios de Holmes descendieron considerablemente. Entonces tuvo la brillante idea de incendiar el piso superior del hotel para así poder cobrar el seguro, que ascendía a 60.000 dólares. Pero para su desgracia fue descubierto y tuvo que huir a Texas, donde siguió con sus estafas hasta que finalmente fue detenido y enviado a la cárcel por primera vez. Tras pagar la fianza, Holmes volvió a tramar una nueva estafa.

Un hombre llamado Benjamin Pitezel, al que fichó como cómplice, debía contratar un seguro de vida con una compañía de Filadelfia. Más tarde, Holmes haría creer a la aseguradora que Pitezel había muerto y para ello mostraría un cadáver anónimo desfigurado por un accidente. Una vez realizado el engaño, la mujer de Pitezel cobraría la prima y la repartiría con Holmes. Pero Holmes lo quería todo para él, así que mató de verdad a su cómplice para hacerse con la totalidad de la indemnización. Semanas más tarde, Holmes también se deshizo de la esposa e hijos de Pitezel.

Cuando todo hacía suponer que el criminal se saldría con la suya, un antiguo compañero de celda llamado Marion Hedgepeth lo denunció a la policía por otro desfalco a una compañía de seguros. Holmes le debía 500 dólares de un antiguo trabajo y como sabía que nunca iba a cobrar, lo traicionó.

H.H. Holmes: El Asesino en Serie de Chicago.
Recuperaron restos humanos y abrigos manchados de sangre. Los residentes de la ciudad quedaron conmocionados. La policía tuvo que enfrentarse a la incómoda pregunta de por qué un asesino en serie había podido actuar con tanta tranquilidad durante tantos años. En 1895, el infame edificio se incendió por razones desconocidas. Circulaban rumores de que Holmes, desde la prisión, había ordenado a sus cómplices que lo hicieran para evitar nuevos descubrimientos.


Cuando las autoridades empezaron a investigar se dieron cuenta de que Holmes no solamente había cambiado de identidad, sino que también había cometido infinidad de fraudes y asesinatos. Estos empezaron a salir a la luz cuando se descubrió el gran número de desaparecidos que hubo en Chicago mientras el Hotel de los Horrores estuvo en activo. Los investigadores se quedaron horrorizados al hallar cientos de restos humanos en su interior. La policía contabilizó un total de 200 muertos, mientras que Holmes sólo reconoció 27 durante los interrogatorios a los que fue sometido.

El juicio a Holmes, en octubre de 1895, duró seis días. El acusado rehusó ser defendido y se convirtió en su propio abogado. Pero su testimonio, alegatos y artimañas no le sirvieron de nada, y el 7 de mayo de 1896 fue condenado a morir en la horca. Instantes antes de su ejecución, Holmes se mofó de todos los allí presentes diciendo: "Nací con el Diablo junto a mi cama y siempre estuvo conmigo". Su muerte fue lenta y agónica tras estar colgando durante quince minutos de una soga. Para evitar la mutilación post mortem o que su cuerpo fuera robado, Holmes había pedido ser enterrado en un ataúd lleno de cemento.

Aún así, la muerte del primer asesino en serie de Estados Unidos no está exenta de leyenda. Antes de morir, Holmes lanzó una maldición contra todos aquellos que en un momento se cruzaron en su vida, aunque recientes investigaciones sugieren que el criminal pudo, con la ayuda de algún complice, escapar y morir muchos años después en Paraguay bajo una falsa identidad. Pero la leyenda de la maldición se vio alimentada dos semanas después de su ejecución por algunas muertes misteriosas, como la de uno de los testigos clave en el juicio, que cayó enfermo a causa de una septicemia muriendo poco después. Otros testigos enfermaron y murieron días más tarde, e incluso uno de los guardias de la prisión donde estuvo encarcelado se suicidó. Asimismo, y de forma inexplicable, una de las oficinas encargadas de investigar para la aseguradora a la que Holmes defraudó se incendió por completo.






domingo, 18 de octubre de 2026

Anna Göldin , la última bruja .

Anna Göldin , la última bruja.

Anna Göldin, también conocida como Anna Göldi (Sennwald, Suiza, 1734 - Glaris, 1782) fue una sirvienta en el cantón de Glaris, en Suiza. Fue la última mujer ejecutada por brujería en Suiza el 18 de junio de 1782. Es probablemente también la penúltima en Europa: dos polacas fueron ejecutadas en 1793 por brujería.

Nacida en Sennwald en 1734, Anna Göldin provenía de familia pobre. Con Jakob Rhodurner y más tarde con el Dr. Zwicky, tuvo en total 3 hijos, pero dos murieron al poco de nacer.

Después de algún disgusto con la justicia, entra al servicio de la familia del médico Johann Jacob Tschudi (1747-1800) y se ocupa de sus cinco hijas. Se le acusa de haber embrujado a la segunda hija, Anne-Miggeli, en ese momento de ocho años. Rumores pretendían que habían sido encontradas agujas en varias ocasiones en el cuenco de leche de la pequeña. También se encontraron agujas en el pan de Anne-Miggeli y en el cuenco de Susanna, otra hija de los Tschudi. Anne-Miggeli enfermó después de que Göldin fuera expulsada de la casa. Según los testigos, estaba como poseída con convulsiones y fiebre. Se afirmaba que la joven había expulsado una aguja ensangrentada y que nuevas agujas le salían cada día de la boca.

https://www.elperiodico.com/es/ocio-y-cultura/libros/20230507/critica-anna-goeldin-ultima-bruja-117965938



Acusada de practicar la magia negra sobre la niña, Göldin fue arrestada y el 21 de febrero de 1782 fue trasladada a Glaris para ser sometida a tortura, con el fin de hacerla confesar sus pactos con el diablo. El peso del testimonio de la hija de los Tschudi era abrumador a ojos de los jueces: a lo largo de una jornada, Göldin habría dado una chuchería a la niña y le habría dicho que no se lo dijera a sus padres.

El proceso fue rápido, ya que Anna Göldin no podía explicar la presencia de cuerpos extraños en el cuerpo de Anne-Miggeli. Durante ese tiempo, la salud de la hija de los Tschudi iba mejorando. Para los jueces, esta mejoría de su estado probaba que la «bruja» ya no tenía dominio sobre su víctima.

El veredicto fue censurado en parte por la prensa: el tribunal quería evitar la mención de brujería, una acusación que comenzaba a estar anticuada en la época. Algunos informes fueron destruidos y se la clasificó de envenenadora para limitar la importancia del caso.

Condenada por el tribunal de Glaris a ser decapitada, fue ejecutada el 18 de junio de 1782.

📷 Wikimedia .


viernes, 16 de octubre de 2026

William, Heirens, conocido como el Asesino del Lápiz Labial.







Comillas Por Dios, atrápenme antes que vuelva a matar. No puedo controlarme. Comillas2
— Mensaje del Asesino del Lápiz Labial.

El Asesino del Lápiz Labial fue un asesino en serie de Chicago durante la década de 1940. Aunque el verdadero asesino se desconoce, William George Heirens nacido el 15 de noviembre de 1928 de Evanston, Illinois, Estados Unidos. Sin embargo, se desconoce sí realmente William es el verdadero asesino.

William George Heirens lo tenía todo. Nació el 15 de Noviembre de 1929, año de la gran depresión. En el seno de una poderosa y rica familia de Chicago, a la que no afectó la brutal crisis económica que sufrió EE.UU y todo el mundo. Sin embargo, se convirtió en una bestia, en un asesino obsesionado con el sexo.
https://www.lavanguardia.com/sucesos/20191129/471943994572/william-heirens-asesino-pintalabios-lipstick-killer-asesinatos-fetichista-ropa-interior-nota-las-caras-del-mal.html

A los once años vio a una pareja practicando sexo. Se lo contó a su madre y está le contestó que el sexo era sucio y que si tocaba a alguien pillaría una enfermedad. Más tarde, a los 17 años, descubrió que además de sucio, el sexo podía ser sangriento. Y le gustó.

Algunas relaciones con mujeres le parecieron humillantes. Su frustración adolescente buscó una salida: se vestía de mujer y le gustaba el nazismo.

En 1942 le detuvieron por llevar una pistola al colegio. Luego se encontró un arsenal en su casa: un rifle, tres pistolas y más armas, escondidas en varias zonas de su hogar. Por ello, pasó tres años en una escuela de Indiana. En 1945 ingresa en la Universidad de Chicago. Y es en esa época cuando comienza su etapa más brutal. Comienza el allanamiento de casas. Entrar en casas extrañas le producía placer sexual, robaba ropa interior y la conservaba como fetiche.

Era el 20 de Diciembre de 1945. El pueblo norteamericano salía de la Segunda Guerra Mundial y no deseaba más muerte: nada debía empañar el sabor de la victoria. Pero el cuerpo de Frances Brown, aquella puñalada en el cuello –la policía había encontrado el cuchillo todavía clavado en la garganta– era una traición ante la felicidad desbordante del país.

https://tv.apple.com/us/episode/william-heirens---the-lipstick-killer/umc.cmc.2nq3sixftuaun7ao5aa4cvxvl?showId=umc.cmc.41okpx8qmhfdoxxkqzitt8il8&l=es



Unos meses atrás –el 5 de junio– ocurrió el primer indicio: a Josephine Ross, una solterona de mediana edad, la habían apuñalado en su pequeño apartamento del 4108 N. Kenmore, en Chicago. Algunos testigos le dijeron a la policía que habían visto una extraña mujer merodear el vecindario. Era una pista, falsa, pero los investigadores debían mostrarla ante la prensa, que ya hurgaba entre el cadáver con sus preguntas insidiosas.

Los primeros días de 1946 mancharon lo que podría haber sido un año perfecto: Suzanne Degnan, una niña de seis años, había desaparecido. La policía, esta vez, encontró algo: alguien había dejado en el domicilio de la familia Degnan una nota en la que exigía un rescate de $20,000.

Nunca se pagó la suma. Y de nada hubiera servido. La policía encontró la cabeza de la niña en el sistema de cañerías de la ciudad. El resto del cuerpo –las piernas y el tronco– fueron esparcidos por los basureros de la zona.

La ciudad de Chicago ahora era sinónimo de “El asesino del lápiz labial”. Desde Washington llegaron las presiones. Había que atrapar al asesino, a como diera lugar.

Su vida en el delito lo tiró a un reformatorio donde pasó parte de su adolescencia. En 1945 –aquel año en que empezó la locura– por su buena conducta ganó una beca que le permitió ingresar en la Universidad de Chicago. Aún así, Heirens siguió robando, acumulando dinero sucio.

En una de esas noches que entraba a una casa en Rogers Park, el muchacho fue sorprendido por los vecinos. En la cárcel, donde la policía lo golpeó y le inyectó pentotal sódico –en aquella época de piedra decían que aquel suero hacía confesar a los delincuentes– , el muchacho reveló que era el asesino de Suzanne Degnan. Las huellas dactilares tomadas en la casa lo vincularon con los otros asesinatos.

El 30 de julio de 1946, y luego de llegar a un trato con la justicia, ya que Heirens evitó la pena de muerte por declarar que él era el asesino, el muchacho recibió una cadena perpetua. Tenía 18 años.

Siempre hubo controversias por la manera en que la policía consiguió la confesión de Heirens. Murió un lunes, en el Dixon Correctional Center, por complicaciones derivadas de su diabetes, a los 83 años. Todavía muchos creen que “El asesino del lápiz labial” jamás fue detenido. Y los crímenes siguieron....

Se cree que la confesión de William fue forzada, ya que luego de su detención, los crímenes siguieron pero la policía jamás relacionaron los otros asesinatos con los del Asesino del Lápiz Labial.



miércoles, 14 de octubre de 2026

Elizabeth Bathory.


En el siglo XVII, en la región de Transilvania, una mujer se convirtió en la asesina en serie más prolífica de la historia. Elizabeth Bathory, una condesa húngara, abusó sexualmente, torturó y mató a más de 600 mujeres jóvenes, dejando un rastro de sangre y terror en su estela.

La vida de Elizabeth Bathory fue una mezcla de lujo y crueldad. Nacida en 1560 en Nyecze, Hungría, en una familia noble y rica, se casó con el conde Ferenc Nádasdy, un guerrero húngaro, y se convirtió en la dueña de un castillo en Cachtice, Transilvania. La condesa era conocida por su belleza y su inteligencia, pero también por su crueldad y su obsesión por la sangre.

https://www.nationalgeographic.fr/histoire/culture-generale-histoire-elisabeth-bathory-la-comtesse-sanglante-victimes-sang



La obsesión de Elizabeth Bathory por la sangre comenzó cuando se dio cuenta de que bañarse en la sangre de las vírgenes la hacía sentir más joven y más bella. Comenzó a secuestrar a mujeres jóvenes de la región, llevándolas a su castillo donde las sometía a torturas inimaginables. Las víctimas eran golpeadas, quemadas, mutiladas y violadas antes de ser asesinadas.

El castillo de Cachtice se convirtió en un lugar de terror, donde las guevas y los calabozos estaban llenos de mujeres jóvenes que esperaban su turno para ser sacrificadas. La condesa y sus cómplices, incluyendo a su doncella, Ilona Józsa, y su mayordomo, Ferenec Fecske, se divertían con la tortura y el sufrimiento de las víctimas.

La caída de la condesa llegó en 1610, cuando el rey de Hungría, Matthias II, ordenó una investigación sobre sus actividades. Elizabeth Bathory fue arrestada y juzgada, y se descubrió que había matado a más de 600 mujeres jóvenes. La condesa fue condenada a pasar el resto de su vida en prisión, encerrada en su castillo con ladrillos y mortero.

Elizabeth Bathory.



La muerte de Elizabeth Bathory en 1614 sigue siendo un misterio, rodeado de teorías y especulaciones. Algunos creen que murió de una enfermedad desconocida, mientras que otros creen que fue asesinada por uno de sus familiares o sirvientes. La leyenda de la Condesa de Sangre ha sobrevivido a lo largo de los siglos, convirtiéndola en un símbolo de la maldad y la crueldad humana.

La muerte de Elizabeth Bathory es un tema de debate entre los historiadores. Algunos creen que murió en su castillo, rodeada de los fantasmas de sus víctimas. Otros creen que fue asesinada por uno de sus familiares o sirvientes, que buscaban venganza por sus crímenes.

La teoría más popular es que Elizabeth Bathory murió de una enfermedad desconocida, posiblemente una infección o una enfermedad cardiovascular. Sin embargo, no hay pruebas concretas que respalden esta teoría.

Otra teoría es que la condesa se suicidó en su celda, incapaz de soportar la culpa y el aislamiento. Sin embargo, esta teoría también es cuestionable, ya que no hay pruebas de que la condesa haya intentado suicidarse.

La verdad sobre la muerte de Elizabeth Bathory sigue siendo un misterio, y es probable que nunca se conozca con certeza. Sin embargo, su legado como la Condesa de Sangre sigue siendo un tema de fascinación y terror para las generaciones futuras.

martes, 6 de octubre de 2026

Para siempre no es real.

Como norma general sucede así, excepto casos de accidentes o tragedias .

Uno de los dos irá al funeral del otro. Uno de los dos tendrá que despedirse. Solo uno se quedará... con la ausencia, el silencio, y el vacío de no tener al otro al lado.
Y no lo pensamos.
No lo hablamos.

Creemos que el "para siempre" es real, hasta que la vida nos recuerda que no.
Un día, solo uno de los dos se quedará mirando las fotos, abrazando la ropa, cocinando para nadie. Uno de los dos se quedará con todos los "te amo" que no se dijeron, con los abrazos que se postergaron, con las risas que se dieron por sentadas.