Fotografía Post Mortem y Temas relacionados con la muerte. Este sitio existe para desacreditar y acreditar la idea de la foto post mortem de pie victoriana. Las fotos post mortem existen, pero ninguna de ellas es independiente. Nadie, absolutamente nadie, tiene la verdad absoluta sobre lo que se expone. Las fotos publicadas pueden herir la sensibilidad de las personas sensibles o impresionables.
viernes, 24 de abril de 2026
miércoles, 29 de octubre de 2025
¿Por quién doblan las campanas? .
Las campanas también acompañan el cortejo fúnebre y el entierro. El sonido de las campanas sigue al difunto desde su hogar o la iglesia hasta el cementerio, marcando el viaje final y pidiendo la protección espiritual del alma. El número, el ritmo y el tono de las campanadas también forman parte del lenguaje de las campanas. Lento y pausado es generalmente utilizado para marcar la muerte de una persona mayor, con un tono grave que refleja respeto. Más rápido es usado para alguien joven, aunque siempre solemne. El número de campanadas también puede variar según la edad o el género del fallecido, creando una forma de comunicación no verbal que indica la identidad del difunto.
A lo largo de diferentes culturas, las campanas han desempeñado un papel crucial en los rituales funerarios. En el Alto Minho, región del norte de Portugal, o en Galicia las campanas desempeñan un papel vital en el ámbito funerario para anunciar la muerte de un miembro de la comunidad. Su sonido grave y pausado puede durar varios minutos con un valor simbólico profundo. En Italia, especialmente en las regiones de Véneto y Toscana, las campanas son fundamentales en los funerales. El toque acompaña las procesiones fúnebres y es una parte esencial de la identidad espiritual de estas zonas. En el Reino Unido, las campanas de iglesia, conocidas como bell ringing, tienen una tradición rica en el ámbito funerario. Las campanadas amortiguadas (muffled peal), donde el sonido es suave y apagado, son comunes en los funerales. En regiones francesas como Normandía y Bretaña, realizan un sonido lento y repetitivo, ya que marcan el inicio de los rituales de duelo y oración. En México o en Filipinas, la tradición de las campanas guía a las almas. En la Iglesia Ortodoxa rusa, las campanas son una parte crucial del ritual. En Japón, las campanas de templo, conocidas como bonshō, se utilizan para marcar el inicio de las ceremonias fúnebres y para guiar el alma del difunto hacia la iluminación.
El uso de las campanas en los rituales funerarios es una tradición que trasciende fronteras y culturas. Desde Europa hasta Asia, las campanas han sido una herramienta poderosa para marcar la transición entre la vida y la muerte. Cada toque de campana no solo es una señal de duelo, sino también una llamada a la reflexión y al recuerdo. En su resonar, las campanas mantienen viva la memoria de los difuntos y fortalecen el vínculo entre el mundo terrenal y el espiritual.
viernes, 2 de mayo de 2025
Santa Virginia Centurione Bracelli en Génova (Italia).
Virginia Centurione, viuda de Bracelli, nació el 2 de abril de 1587 en Génova (Italia). Fue hija de Jorge Centurione, dux de la República en el bienio 1621-1622, y de Lelia Spínola, ambos descendientes de familias de antigua nobleza. Bautizada dos días más tarde, recibió la primera formación religiosa y literaria de su madre y de un preceptor doméstico.
Aunque ya desde su adolescencia manifestó inclinación a la vida del claustro, tuvo que aceptar la decisión de su padre, que quiso que se casara, el 10 de diciembre de 1602, con Gaspar Grimaldi Bracelli, un joven rico, heredero de una ilustre familia, pero inclinado a una vida desordenada y al vicio del juego. De esa unión nacieron dos niñas: Lelia e Isabel.
La vida conyugal de Virginia duró poco tiempo. Gaspar Bracelli, no obstante el matrimonio y la paternidad, no abandonó su estilo de vida disipada, hasta el punto de poner en peligro su propia existencia. Virginia, con silenciosa paciencia, oración y amable atención, procuró convencer a su marido a emprender una conducta más morigerada. Desafortunadamente, Gaspar se enfermó, pero falleció cristianamente el 13 de junio de 1607 en Alessandria, asistido por su esposa, que se había trasladado allí para curarle.
Al quedarse viuda con sólo 20 años, Virginia hizo voto de castidad perpetua, rechazando las ocasiones de contraer segundas nupcias, tal como se lo propuso su padre, y vivió retirada en casa de su suegra, aplicándose a la educación y a la administración de los bienes de sus hijas y dedicándose a la oración y a la beneficencia.
En 1610 sintió más claramente la vocación especial a «servir a Dios en sus pobres».Aunque estaba severamente controlada por su padre, y sin descuidar nunca el cuidado de su familia, comenzó a trabajar en favor de los necesitados. Los atendía directamente, distribuyendo en limosnas la mitad de sus propias rentas, o por medio de las instituciones benéficas de aquel tiempo.
Una vez que colocó de forma conveniente a sus hijas en el matrimonio, Virginia se dedicó por completo al cuidado de los muchachos abandonados, de los ancianos y de los enfermos, y a la promoción de los marginados.
La guerra entre la República de Génova y el Duque de Saboya, apoyado por Francia, sembrando el desempleo y el hambre, indujo a Virginia, en el invierno de 1624-1625, a acoger en casa, primero a unas quince jóvenes abandonadas, y luego, al aumentar el número de los prófugos en la ciudad, a todos los pobres que pudo, especialmente mujeres, proveyendo en todo a sus necesidades.
Tras el fallecimiento de su suegra, en el mes de agosto de 1625, no sólo comenzó a acoger a las jóvenes que llegaban espontáneamente, sino que ella misma andaba por la ciudad, sobre todo por los barrios de peor fama, en busca de las más necesitadas y que se hallaban en peligro de corrupción.
Para salir al paso de la creciente miseria, dio origen a las Cien Señoras de la Misericordia protectoras de los Pobres de Jesucristo, una asociación que, en unión con la organización local de las «Ocho Señoras de la Misericordia», tenía la tarea específica de verificar directamente, a través de las visitas a domicilio, las necesidades de los pobres, especialmente si se trataba de pobres de solemnidad.
Al intensificar la iniciativa de la acogida de las jóvenes, sobre todo durante el tiempo de la peste y de la carestía de 1629-1630, Virginia se vio obligada a tomar en arriendo el convento vacío de Montecalvario, a donde se trasladó el 14 de abril de 1631 con sus acogidas, a las que puso bajo la protección de Nuestra Señora del Refugio. Tres años después la Obra contaba ya con tres casas en las que residían casi 300 acogidas.Por esto Virginia consideró oportuno pedir el reconocimiento oficial al Senado de la República, que lo concedió el 13 de diciembre de 1635.
Las acogidas de Nuestra Señora del Refugio se convirtieron para la Santa en sus “hijas” por excelencia, con las que compartía la comida y los vestidos, y a las instruía con el catecismo y las adiestraba en el trabajo para que se ganasen el propio sustento.
Proponiéndose dar a la Obra una sede propia, después de haber renunciado a la adquisición del Montecalvario debido a su precio demasiado elevado, compró dos casitas contiguas en la colina de Carignano, que, con la construcción de una nueva ala y de la iglesia dedicada a Nuestra Señora del Refugio, se convirtió en la casa-madre de la Obra.
El espíritu que animaba a la Institución fundada por Virginia Bracelli estaba ampliamente presente en la Regla redactada en los años 1644-1650. En ella se estable que todas las casas constituyen la única Obra de Nuestra Señora del Refugio, bajo la dirección y administración de los Protectores (laicos noble designados por el Senado de la República); se reafirma la división entre las «hijas» con hábito e «hijas» sin hábito; pero todas deben vivir - aunque no tengan votos - como las monjas más observantes, en obediencia y pobreza, trabajando y orando; además, deben estar dispuestas a ir a prestar servicio en los hospitales públicos, como si estuvieran obligadas por medio de un voto.
Con el tiempo la Obra se desarrollará en dos Congregaciones religiosas: las Hermanas de Nuestra Señora del Refugio de Monte Calvario y las Hijas de Nuestra Señora en el Monte Calvario.
Después del nombramiento de los Protectores (el 3 de julio de 1641), que eran considerados los verdaderos superiores de la Obra, Virginia Bracelli no quiso inmiscuirse más en el gobierno de la casa: ella estaba sometida a su querer y seguía sus disposiciones, incluso en la aceptación de cualquier joven necesitada. Virginia vivía como la última de sus «hijas», dedicada al servicio de la casa: salía mañana y tarde a mendigar para conseguir el sustento para toda la casa. Se interesaba por todas como una madre, especialmente por las enfermas, prestándolas los servicios más humildes.
Ya en los años anteriores había comenzado una acción social sanadora, destinada a curar las raíces del mal y a prevenir las recaídas: a los enfermos y los inválidos se les había de internar en centros apropiados para ellos; los hombres útiles debían ser iniciados en el trabajo; las mujeres debían ejercitarse en los telares y en hacer labores de corte y confección; y los niños tenían la obligación de ir a la escuela.
domingo, 9 de febrero de 2025
Giovanni María Mastai-Ferretti (Pio IX).
Pío IX fue el Santo Padre de la Iglesia Católica por más tiempo que cualquier otro Papa, de 1846 a 1878. Fue un momento difícil para ser líder de la Iglesia a causa de los conflictos políticos entre las naciones y los argumentos religiosos sobre la función de la Iglesia en el mundo. No importa qué tipo de problemas el Papa y la Iglesia enfrentaban, Pío IX siempre se dirigió a Dios para pedirle ayuda y dirección.
Pío IX nació en Italia en 1791. Su nombre era Giovanni María Mastai-Ferretti. Giovanni creció queriendo ser sacerdote y siguió ese meta paso a paso hasta que fue ordenado en 1819. Su primera asignación fue en un orfanato, donde fue conocido por el amor que compartía con los niños. Pronto fue enviado a Sudamérica para trabajar para un importante funcionario de la Iglesia.
miércoles, 31 de julio de 2024
Momias de la Iglesia de San Andrés en Toledo (España).
Momias de la Iglesia de San Andrés en Toledo.
Uno de los enclaves más llamativos de Castilla-La Mancha, se encuentra en la ciudad de Toledo, más concretamente en la Iglesia de San Andrés. Un precioso templo que combina diferentes estilos de distintas épocas, desde el almohade de la portada principal hasta los restos visigodos y góticos del interior.
viernes, 10 de marzo de 2023
viernes, 3 de febrero de 2023
Padre Pío de Pietrelcina.
domingo, 18 de septiembre de 2022
María de Jesús de Ágreda.






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