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lunes, 9 de marzo de 2026

León (España).

Carte Visite fotografía niña posando silla JM Cordeiro León charol perla hacia 1870 .
Carte Visite fotografía niña posando silla JM Cordeiro León charol perla hacia 1870 .

Puede observarse el body stand o soporte de 
sujeción dentro del circulo.

No es una fotografía post mortem .
En este caso el soporte fue utilizado como apoyo durante el periodo de exposición 
de la fotografía.

Este sitio existe para desacreditar y acreditar la idea de la foto post mortem de pie victoriana. 
Las fotos post mortem existen, pero ninguna de ellas es independiente.







 

domingo, 18 de septiembre de 2022

María de Jesús de Ágreda.

 

https://www.hotelagreda.com/descubre-la-dama-azul-de-agreda/

Nació en Ágreda (Soria, España), el 2 de abril de 1602, y murió así mismo en Ágreda el 24 de mayo de 1665.

María Coronel y Arana -éste era su nombre original- nació en la histórica ciudad soriana de Ágreda, en el seno de una familia de rancio abolengo político y no menos cristiano. Sus padres, Francisco y Catalina, eran profundamente cristianos, de honda religiosidad franciscana. Tuvieron dos hijos y dos hijas. Y los seis miembros de la familia abandonaron el mundo y sus comodidades y abrazaron la vida religiosa en la familia franciscana.

Francisco, el padre, con sus dos hijos, Francisco y José, profesaron en el convento de San Antonio de Nalda (La Rioja), en la provincia franciscana de Burgos. La madre, Catalina, con sus dos hijas -María tenía sólo dieciséis años- abrazaron la vida monástica en el monasterio que construyeron en su propia casa-palacio, bajo la regla de la Orden de Concepcionistas Franciscanas, en 1620. Este gesto de las mujeres de la familia Coronel y Arana evoca el origen de la misma orden: Santa Beatriz de Silva, cuando abandonó el monasterio de Santo Domingo de Toledo, donde hacía vida retirada con las dominicas, en 1484, y fundó el primer monasterio concepcionista en los palacios de Galiana, que le había cedido la reina Isabel la Católica.

https://biombohistorico.blogspot.com/2010/07/cuando-un-convento-de-agreda-fue-la.html

A los seis años de iniciar la vida monástica, María Coronel y Arana -sor María de Jesús de Ágreda- fue elegida abadesa. Excepto el trienio 1652-1655, desde 1627 hasta su muerte, María de Jesús fue la abadesa del monasterio, lo que indica que el Señor le concedió dotes de gobierno. Simultaneaba la dirección de la comunidad con la redacción de libros, que tanta importancia, y tantos problemas, darían a la abadesa de Ágreda.

La fama de la docta abadesa sor María de Jesús llegó al rey de España, Felipe IV (1606-1665), un monarca mecenas de grandes artistas, pero de escasa voluntad y débil temperamento, que dejó las máximas responsabilidades del gobierno en manos del ambicioso Gaspar de Guzmán, conde-duque de Olivares. En uno de sus momentos de incertidumbre y abatimiento no sólo político, sino también religioso, el rey acudió al monasterio de Ágreda, el 10 de julio de 1627, a solicitar los consejos de sor María de Jesús. Y, a partir de entonces, hubo una interesante correspondencia epistolar, que en 1885-1886 se publicaría en Madrid, con el título de Cartas de la Venerable Madre Sor María de Jesús de Ágreda y del Señor Rey Don Felipe IV (2 volúmenes).

El temario de las cartas abarca todo el espectro político al que había de hacer frente el rey, ya con la ayuda de quien lo tuvo dominado hasta caer en desgracia en 1643 (Gaspar de Guzmán), ya con la del sucesor del conde-duque, Luis de Haro. Al pobre monarca, que había iniciado su reinado a los dieciséis años, no le faltaron problemas de toda índole: desde su propia debilidad moral hasta su falta de dotes de gobierno, que -con el aislado triunfo en la rendición de Breda que inmortalizara Velázquez en su famoso cuadro de las lanzas- fueron sumándole desastre tras desastre y pérdidas progresivas de territorios, en la península y en Europa. Los consejos de sor María de Jesús, que desde su celda seguía los avatares de su época, no fueron suficientes para orientar ni la vida ni los matrimonios del rey, que cayó en una gran impopularidad, ni sus funciones de gobierno, que terminaron en el más lamentable fracaso histórico.

https://dentrodelmisterio.blogspot.com/2014/06/la-dama-azul.html

No tuvo mayor fortuna sor María de Jesús con sus obras, algunas de ellas inéditas (Meditaciones sobre la pasión de Nuestro Señor y ejercicios quotidianos y doctrina para hacer las obras con mayor perfección, Las Sabatinas, Pláticas del cumplimiento de la voluntad de Dios...), y la más famosa, póstuma y condenada: Mística Ciudad de Dios, milagro de su omnipotencia y abismo de la gracia. Historia divina y vida de la Virgen Madre de Dios, editada en Madrid en 1670, en cuatro volúmenes. Esta obra, traducida a los principales idiomas modernos, e incluso al griego, al árabe, al croata y otros, hizo que la abadesa de Ágreda fuera pronto conocida fuera de España. Pero el carácter sobrenatural que daba a su escrito hizo que los guardianes de la ortodoxia se pusieran en guardia y analizaran con lupa sus afirmaciones. Primero, la Inquisición Española (1672), luego la condenación por parte del Santo Oficio (1681) y hasta de la Universidad de París (1696), para terminar incluida en el índice de libros prohibidos en 1713.

Pero afortunadamente de todo este calvario la libró el Señor. Sor María de Jesús moría santamente en su monasterio de Ágreda el 24 de mayo de 1665.

La gran obra mariana de sor María de Jesús, así como las de índole ascética y mística, reflejan la personalidad espiritual de una monja que tomó muy en serio su vida de consagración a Dios, su deber de orientar la espiritualidad de la comunidad que el Señor le confió, y su discernimiento de las cosas del mundo desde la perspectiva del Evangelio. Para los que la conocieron y para las gentes de su tiempo, María de Jesús era una santa, un ejemplo de vida cristiana llevada a sus últimas consecuencias. Por eso, el 28 de enero de 1673, el papa Clemente X introducía la causa de canonización. Pasó un siglo, en el que la obra de sor María de Jesús fue objeto de las máximas condenas, lo cual no fue obstáculo para que en 1774 Benedicto XIV aprobara el proceso canónico de las virtudes en general de la Sierva de Dios, y el 31 de marzo de 1756 las virtudes en especial, que declaraban Venerable a sor María de Jesús de Ágreda. Pero el proceso no siguió su curso. Ahí queda el testimonio de una vida ejemplar y los buenos consejos y consideraciones de una escritora espiritual, para quien la Virgen Inmaculada era el centro de su vida, consagrada plenamente a su esposo, Jesucristo.

Hoy, puedes ver una estatua yacente y el sepulcro con el cuerpo incorrupto de Sor María de Jesús de Ágreda en la iglesia del Convento de las Concepcionistas de Ágreda (Soria). Convento del que llegó a ser la abadesa.

 José A. Martínez Puche.

Información extraída de este enlace: http://www.franciscanos.org/enciclopedia/mjagreda.htm








viernes, 3 de septiembre de 2021

San Juan de la Cruz.

 SAN JUAN DE LA CRUZ

(1542-1591)


San Juan de la Cruz, de nombre verdadero Juan Yepes Álvarez, nació el 24 de junio del año 1542 en Fontiveros, un pueblo de Ávila (España).

San Juan de la Cruz.

Era hijo de un modesto tejedor, descendiente de ricos comerciantes de seda de Toledo, llamado Gonzalo Yepes, que falleció cuando Juan todavía era muy joven.

Tras la muerte de su padre, Juan se traslado junto a su madre, una tejedora huérfana de nombre Catalina Álvarez, a la localidad abulense de Arévalo y más tarde a Medina del Campo (Valladolid), en donde trabajó como aprendiz de varios oficios, entre ellos carpintero y pintor.
Juan tuvo dos hermanos mayores, Luis, fallecido con seis años, y Francisco.

San Juan de la Cruz.

Estudió en el Colegio de la Doctrina para los niños pobres.
En el año 1563 ingresó en la Orden Carmelita de Medina del Campo con el nombre de Juan de San Matías y un año más tarde se instruyó en la Universidad de Salamanca, ordenándose sacerdote en 1567.

Conoció a Santa Teresa de Jesús, quien influyó notablemente en su obra y con quien colaboró para reformar la Orden. En ese momento se hace llamar Juan de la Cruz y funda el primer Convento de los Carmelitas Descalzos.

San Juan de la Cruz.

Estuvo en prisión en la ciudad de Toledo a finales del año 1577 tras el conflicto entre Carmelitas descalzos y calzados.
Durante nueve meses estuvo recluido y allí comenzó a establecer su poesía mística que ejemplifica desde una bella y musical disposición lírica el contacto espiritual del poeta y el sentir creyente.

Huyó de prisión en el verano del año 1578 para regresar a sus actividades religiosas en Andalucía.
En Úbeda, provincia de Jaén, falleció a causa de unas calenturas.
Era el 14 de diciembre de 1591.
El religioso y poeta tenía 49 años de edad.

San Juan de la Cruz.
Reliquias de San Juan de la Cruz.


Nueve meses después de su muerte, el Convento de los Carmelitas Descalzos de Segovia reclama los restos y se inician los pleitos entre Úbeda y Segovia por su posesión, pero no será hasta un año más tarde de esta reclamación (1593) cuando su cuerpo sea despojado y los restos, mutilados, se trasladan clandestinamente a Segovia, en cuyo Convento de los Carmelitas Descalzos reposan actualmente. El proceso de beatificación y canonización se inició en 1627 y finalizó en 1630. Fue batificado en 1675 por Clemente X y canonizado por Benedicto XIII en 1726. Posteriormente, el 24 de agosto de 1926, Pío XI lo proclama Doctor de la Iglesia Universal.

San Juan de la Cruz.

Desde 1927, buena parte de los restos del santo descansan en un mausoleo erigido en una capilla del segoviano Convento de los Carmelitas Descalzos, junto al Santuario de la Fuencisla, en el valle del Eresma, mientras que otra parte está en el convento de Úbeda (Jaén), entre otros lugares.