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domingo, 22 de diciembre de 2024

Momia de Cerro El Toro.

 

https://pueblosoriginarios.com/sur/andina/san-juan/toro.html

El cerro El Toro es un macizo que alcanza los 6.160 m.s.n.m., está ubicado en la frontera argentina-chilena, entre la Provincia de San Juan y la Región de Atacama. Del lado chileno se encuentra dentro de la Reserva Nacional Huascoaltinos. Desde sus laderas desciende el río Valeriano en dirección al Pacífico.

Es conocido por haber albergado un centro ceremonial inca. En 1964 un grupos de andinistas argentinos descubrieron en la cumbre el cuerpo momificado de un joven, conocido como La Momia del Cerro El Toro.

Momia del Cerro El Toro ,arqueólogos junto a J. Schobinger en 1969. https://arqueologiamericana.blogspot.com/2010/12/la-nina-del-rayo.html
Momia del Cerro El Toro ,arqueólogos junto a J. Schobinger en 1964.

El cuerpo del sacrificado habría correspondido a un “chasqui” o mensajero de 18 a 20 años de edad, que llegó vivo al lugar y murió de un golpe en la cabeza, según lo sugieren las manchas de sangre en el cuerpo y el ropaje.

En Enero de 1964, miembros del Club Andino Mercedario registraban los detalles del túmulo ceremonial, cuando el día 26, una pequeña protuberancia blanquecina que emergía de la roca les llamó la atención. Era la parte superior de un cráneo humano, al excavar en torno al insólito hallazgo, determinan un hueco labrado en la piedra donde estaba el cuerpo momificado en posición fetal. Salvo la parte del cráneo expuesta a la intemperie, el resto del cuerpo estaba en excelentes condiciones de conservación.

https://revistadigital.culturademontania.org.ar/articulo/646cc8cffc0d3efac6f6e5b6

El cuerpo mide aproximadamente 1.65 m, su dentadura, piel y musculatura están en perfecto estado, y sus ojos con ligero pliegue mongólico y pómulos salientes son propios del pueblo inca.

Mantenía intacto su ropaje, uncu (camisa) y taparrabo. Había una manta de abrigo tejida, ojotas de doble suela y un gorro, además de pequeños utensilios.

https://www.tiempodesanjuan.com/sanjuan/2014/2/21/momia-cerro-toro-cumplio-bodas-51097.html

Momia de Cerro El Toro.

Fue exhibido en museos de San Juan hasta el 3 de agosto de 2017, cuando el Consejo Superior de la Universidad Nacional de San Juan ratificó la decisión de dejar de exhibir la momia del Cerro El Toro y todos los cuerpos que el Instituto de Investigaciones y Museo Gambier tiene en exposición. La medida obedece a la necesidad de cumplir con la Ley Nacional 25.517, que establece que los cuerpos y los restos mortales de aborígenes que formen parte de museos y/o colecciones públicas o privadas, deberán ser puestos a disposición de los pueblos indígenas y/o comunidades de pertenencia que los reclamen.

Información extraída de este enlace: 


viernes, 1 de marzo de 2024

Momia del cerro El Plomo o Niño del Cerro El Plomo (Chile).

 

La réplica de la momia plomo en el Museo Nacional de Historia Natural en Santiago de Chile. https://en.m.wikipedia.org/wiki/File:The_replica_of_the_plomo_mummy_at_the_Museo_Nacional_de_Historia_Natural_in_Sangtiago_Chile_2009_May_24.JPG
La réplica de la momia plomo en el Museo Nacional de Historia Natural en Santiago de Chile.
https://www.patrimoniocultural.gob.cl/noticias/se-agotan-los-cupos-para-visitar-la-momia-del-nino-del-cerro-el-plomo
https://es.m.wikipedia.org/wiki/Archivo:2_Adoratorio_Inka_1_ok.jpg

La momia del cerro El Plomo es un niño de aproximadamente 8 años, sacrificado en honor al dios inca Inti, en el Cerro El Plomo a 5.420 metros de altura, en los Andes chilenos. Momificado en forma natural, ha estado congelado por alrededor de 500 años. Fue descubierto en 1954 y actualmente se encuentra preservado en el Museo de Historia Natural, en una cámara de refrigeración a menos 5 grados Celsius.

Información extraída de este enlace:







domingo, 16 de enero de 2022

jueves, 4 de noviembre de 2021

Momia Incaica.

 

Momia Incaica.
Museo regional de Iquique (Chile).

Al parecer, los incas en sus sacrificios religiosos ofrendaban normalmente víctimas sustitutorias, como llamas. El Inca Garcilaso de la Vega y el jesuita Blas Valera (1548-1598), experto en quechua e Historia del Perú, niegan que practicaran sacrificios humanos. María Concepción Bravo Guerreira dice:

Numerosas informaciones, corroboradas por estudios arqueológicos, nos permiten afirmar que, aun cuando no fue muy usual, esta práctica no fue ajena a las manifestaciones religiosas de los incas. Las víctimas humanas (“copaccochas”), niños o adolescentes sin mácula ni defecto, eran sacrificadas con ocasión de ceremonias importantes en honor de divinidades y huacas, y también para propiciar buenas cosechas o ahuyentar desastres de pestes o sequías” (AV, Cultura y religión, 290; + 271).

Momia Incaica.
La réplica del Niño del cerro El Plomo en la exhibición en el Museo Nacional 
de Historia Natural, en Santiago (Chile).

Recientes investigaciones, hechas en la región selvática sureste del Perú, han comprobado en ciertas tribus la persistencia actual del sacrificio ritual de doncellas (25/05/1997).

Felipe Guamán Poma de Ayala, cuando describe al detalle el calendario cívico–religioso de los incas, hace ver que los sacrificios humanos se producían entre los incas, no precisa la época, de forma ordinaria; así por ejemplo, en la fiesta Inti Raymi de junio (Nueva Crónica, 247), en la Chaqra Yapuy Killa (mes de arar) de agosto (251) o en la Qhapaq Inti Raymi (fiesta del señor Sol) (259). El inca supremo es quien ordenaba las normas de estos sacrificios (265, 273), y los tukuy rikuq (corregidores) y michuq (jueces) debían rendirle cuentas de su fiel ejecución (271).

Al respecto, todo parece indicar que sí existieron sacrificios humanos en forma ocasional como, por ejemplo, ante la presencia de fenómenos aleatorios como el caso de grandes terremotos, producto de las placas tectónicas, común en Perú, Ecuador, Chile y Argentina, debida a la Placa de Nazca, que los incas atribuían a la furia o enojo de los apus.

Momia Incaica.
Una de las momias de Llullaillaco, halladas en la provincia de Salta (Argentina).

Confirman lo afirmado, además de confirmar la presencia inca en el norte de Argentina (Tucumán), la presencia de la Momia Juanita, muerta alrededor del 1450 en las faldas del Ampato en Arequipa, Perú, la Momia Urpicha (Pichu Pichu), la Momia Sarita (Sara Sara), cinco momias encontradas en el nevado Misti y las Momias de Llullaillaco, encontradas en el nevado Llullaillaco, Salta, Argentina.

En tanto, el niño del cerro El Plomo corresponde a una ofrenda inca en el marco de la Capacocha, del siglo XV. Fue encontrado en febrero de 1954 por arrieros en el cerro el Plomo, ubicado frente a la ciudad de Santiago. El cuerpo se conserva en una cámara especial, situada en al Área de Antropología del Museo Nacional de Historia Natural de Chile.

Información extraída de este enlace: https://es.wikipedia.org/wiki/Momia_incaica







jueves, 12 de agosto de 2021

El enigma de la momia con un bebé en brazos.

 

El enigma de la momia con un bebé en brazos.
Fotografía Manuel Ansede.

Era el 22 de abril de 1864 y el médico militar Manuel Almagro, tras desembarcar en Cobija, el único puerto boliviano en el océano Pacífico, alquiló una mula de carga y otra de silla. 
Se iba a adentrar en el desierto de Atacama, con un viento ardiente que borraba los caminos y la única compañía de un riachuelo de agua salobre y tan desagradable que no la bebían ni sus bestias. 
El día 27, tras una agónica travesía por el arenal, llegó al caserío de Chiu Chiu, a 45 leguas de Cobija, donde sabía que podía encontrar cadáveres momificados.

Era el segundo europeo en aventurarse por allí, tras el paso del alemán Aquinas Ried en 1851. “Practicó allí muchas excavaciones, de las cuales tuvo el placer de sacar numerosas momias, que con mucho trabajo han podido ser conducidas hasta Madrid”, escribió él mismo en un libro a su regreso. 
El desierto era tan inhóspito que las recuas lo cruzaban desde las minas de Potosí con cargamentos de plata acuñada guiadas por un solo hombre. 
No había peligro de bandidos. Para volver, Almagro se unió a una de estas recuas, que transportaba 120.000 pesos.

El médico militar, miembro de la Comisión del Pacífico, la mayor expedición científica española del siglo XIX, volvió con 37 momias sustraídas a la tierra con todo su ajuar funerario en Perú y Chiu Chiu, territorio de Bolivia hasta que fue anexado por Chile en 1879, tras la Guerra del Guano y del Salitre. Una de ellas era un ejemplar único: lo que parecía una madre con un bebé en sus brazos.

Su postura pone los pelos de punta. Todas las momias aparecen con las piernas flexionadas de tal manera que las rodillas rozan sus barbillas, pero la mujer aparece sentada como una sirena con el niño momificado apoyado en su antebrazo derecho, en un gesto que todavía provoca ternura. La chica, fallecida alrededor del año 1500, conserva todos los cabellos, que caen sobre sus hombros secos en dos largas trenzas negras.

La momia se expuso en Madrid desde la llegada de la expedición hasta mediados de la década de 1970, cuando desapareció de las vitrinas del Museo Nacional de Antropología. Literalmente, se esfumó de la faz de la Tierra. Poco más se volvió a saber de una de las momias más singulares de América.

Casi 40 años después, la antropóloga Patricia Alonso abre una puerta camuflada en una de las salas del museo. Es un armario minúsculo con unas pocas cajas sin tapa, cubiertas por un papel plástico. Alonso, con guantes blancos y mucho mimo, descubre la primera de ellas y aparece una momia típica, en posición fetal, llevada por Almagro a Madrid en 1866. Muy cerca, sin caja y directamente apoyada en una especie de colchoneta, se halla la momia con el bebé en brazos. Ya no está sentada, sino tumbada boca arriba. Más de medio milenio después de su muerte, a esta presunta familia momificada también le afecta la crisis económica española.

Información extraída de este enlace: