Como norma general sucede así, excepto casos de accidentes o tragedias .
Uno de los dos irá al funeral del otro. Uno de los dos tendrá que despedirse. Solo uno se quedará... con la ausencia, el silencio, y el vacío de no tener al otro al lado.
Y no lo pensamos.
No lo hablamos.
Creemos que el "para siempre" es real, hasta que la vida nos recuerda que no.
Un día, solo uno de los dos se quedará mirando las fotos, abrazando la ropa, cocinando para nadie. Uno de los dos se quedará con todos los "te amo" que no se dijeron, con los abrazos que se postergaron, con las risas que se dieron por sentadas.